De Deming a Rockport parando en Five Guys

Día 4 | 1 de octubre de 2018

Mapa de la etapa 4

Comienza el día en el que los ánimos iban a empezar a decaer por culpa del mal tiempo. Si bien durante la etapa anterior las visitas a museos y otros recintos cerrados nos hicieron olvidar durante unas horas el infortunio de las nubes y la lluvia que no abandonan el estado de Washington, esta vez se nos iban a acabar los comodines. Así que este lunes empieza en nuestra pequeña cabaña de Deming con la tranquilidad que supone que no hay nada que hacer durante el día de hoy.

Ueos ías...
Encajonados
Cuidado...

Buscando un hilo de luz al que agarrarse, consultamos la previsión de los próximos días. Hoy abandonaremos la zona de Mount Baker National Forest para dar paso al North Cascades National Park, en el que pasaremos otros dos días. El parte meteorológico apunta a que quizás en uno de esos dos tengamos la oportunidad de visitar algo, así que tendremos que elegir sabiamente de entre todo lo que traíamos preparado. Más adelante llegará el plato fuerte con tres días en el Mount Rainier National Park, y por ahora hay dudas sobre si tendremos uno o dos días de buen tiempo durante la estancia. Lo que sí está claro es que, para esos días en los que el cielo nos dé una tregua, vamos a tener temperaturas de 0 grados centígrados o incluso menos. Esto hace saltar todas las alarmas ya que si bien hemos traído ropa para la temporada otoño/invierno, no nos vendría mal alguna accesorio más para ese escenario como unos guantes o un pantalón térmico. Así que decidimos aprovechar la insulsa etapa de hoy para hacer un par de visitas en busca de ese calor en forma de ropa.

Haciendo tiempo
Hora de abandonar Deming
Esto no cambia

Son las 10:30 cuando cargamos de nuevo nuestras cosas en el maletero y nos disponemos a salir. En ese momento aparece Kristina para despedirse acompañada de sus dos perros: uno ya adulto y resabido y otro más joven de solo 6 meses y tan juguetón que cuesta quitárselo de encima. Media hora antes de la hora límite para abandonar la acogedora cabaña, nos ponemos en marcha y abandonamos una población de Deming que nos ha traído más lluvia que oportunidades.

Nuestra búsqueda de ropa térmica empieza con la visita a un centro comercial de Bellis Fair, en el norte de Bellingham. Probamos en los locales de Target y Dick’s Sporting Goods, pero no encontramos nada que nos convenza sabiendo que en un Walmart seguramente encontremos lo que buscamos a mejor precio. Aprovecho la parada para pasarme por la tienda que también aquí tiene la franquicia Hot Topic, pero no me llevo nada.

Alcanzamos de nuevo el Walmart de Mt. Vermon y el pronóstico se cumple. L se lleva una chaqueta ovejera y un pantalón interior, y yo me llevo unos gruesos guantes y otro pantalón térmico. Con la compra hecha, son las 13:45 y con el recorrido que queda por delante superaríamos ya la hora mínima de las 14:00 para acceder a nuestra nueva casa, pero decidimos hacer un poco de tiempo por el camino comiendo en alguna parte. Por recomendación de un amigo, buscamos un local de las hamburgueserías Five Guys y lo encontramos en la población de Burlington.

Five Guys es una cadena de hamburgueserías cuyo principal reclamo es el uso de aceite de cacahuete tanto para su producto estrella como para las patatas que lo acompañan. A la hamburguesa de tu pedido se le pueden añadir los extras que quieras sin coste adicional, pudiendo escoger entre los sospechosos habituales: mayonesa, queso extra, lechuga, tomate, pepinillos, champiñones… Pedimos sendas hamburguesas, una ración de patatas grandes para compartir y dos vasos de refresco que podemos llenar tantas veces como queramos en las máquinas del comedor.

Por fuera
Y por dentro

Vaya descubrimiento. Las hamburguesas están increíbles, sabrosas, jugosas y con ese punto exótico pero exquisito que le da el aceite de cacahuete. Con las patatas hemos cometido la torpeza de no recordar que las raciones grandes en este país son para estómagos de acero, y nos entregan una cantidad de la que podrían comer seis comensales como nosotros. Con los refrescos, jugamos a explorar probando las mil variantes disponibles en la máquina. Solo de Coca-Cola ya hay más de 8 sabores a elegir, y eso es solo el principio. Con 30 dólares menos en el bolsillo -aquí no hay tip, “ventajas” de las cadenas de comida rápida- salimos más que satisfechos al aparcamiento. Un paseo rápido por el Best Buy que tenemos enfrente, y volvemos a la carretera.

Mucho por probar
Aprobadísimo
Si eres cliente, puedes ser un guarreras

A la salida aprovechamos la cercanía de comercios afines para separarnos durante unos minutos. L entra en el local de Famous Footwear casi contiguo a Five Guys, y yo cruzo la carretera principal del complejo comercial para entrar en un local de Best Buy. Ambos volvemos con las manos vacías.

Mucho Sonyer en Best Buy
Mucho pasear, poco comprar

40 millas de carretera de montaña a recorrer en algo más de una hora nos separan de Rockport, la población en la que nos espera nuestro alojamiento para los próximos dos días. Su ubicación a unos 30 minutos de la entrada al Parque Nacional de las Cascadas del Norte es perfecta para visitarlo, pero ya veremos si podremos aprovechar esa circunstancia. Por ahora continúa la lluvia tonta, pese a que el sol esté haciendo intentos por asomar entre las nubes.

Putas nubes...

Llegamos a la casa, en la que ya sabemos con antelación que nuestro anfitrión Ryan no está disponible para recibirnos y debemos cruzar la puerta utilizando el teclado numérico de la cerradura. Lo que encontramos detrás es el lugar perfecto para perder el tiempo en caso de mal tiempo. Una enorme casa de dos niveles cuya planta baja sería más que suficiente para nosotros dos. Cocina enorme, salón descomunal, lavadora y secadora, baño en las dos plantas y hasta cuatro dormitorios. No disfrutaremos de la parte de naturaleza del viaje, pero el descubrir este tipo de alojamientos es una experiencia en sí misma.

Ponemos una lavadora y nos peleamos con la televisión “Roku TV” del salón, que no tiene antena conectada por lo que solo ofrece ocio a través de las aplicaciones instaladas. Podemos entrar a Netflix sin problemas, pero es imposible instalar ni Amazon Video ni Youtube por no disponer del código PIN de la cuenta de Ryan. Intercambiamos mensajes con él y tampoco recuerda cuál es, así que por ese lado deberemos seguir recurriendo a nuestro ordenador portátil.

Dedicamos la tarde a disfrutar de la acogedora mansión que engaña por fuera como si de una TARDIS se tratase. No podemos ver los resúmenes diarios de Operación Triunfo por culpa del bloqueo regional de la web de RTVE, pero no es nada que no podamos arreglar pagando 10 dólares por un mes del servicio VPN de TunnelBear.

Nos lanzamos a cenar a las 20:30 acompañando el excedente de patatas fritas de Five Guys con algo de sushi y ensalada que hemos comprado por el camino. De postre compartimos una de las tartaletas de nueces pecan traídas de Walmart y que son nuestra perdición. A las 21:30 el día termina para nosotros en el dormitorio principal de la planta superior, con un colchón algo duro pero igualmente cómodo. En el silencio absoluto de la noche y por mucho que nos guste nuestra nueva casa, cruzamos los dedos para que no debamos pasar los dos próximos días encerrados en ella.