Un poco de compras entrando en Washington

Día 2 | 29 de septiembre de 2018

Mapa de la etapa 2

Lo de cumplir años también debe implicar una mayor intolerancia a los cambios horarios, ya que no recuerdo que nos costara tanto adaptarnos cuando éramos más jóvenes. Esta segunda mañana en los Estados Unidos nos tiene con los ojos abiertos tan temprano como a las 4 de la mañana. Sin ninguna intención de echarnos a la carretera hasta que amanezca, hacemos tiempo viendo un capítulo de The Good Place en la cama y navegando por la red hasta alcanzar 6:45. Recogemos el poco equipaje que hemos tenido que sacar de las maletas y volvemos a cargar los bultos en el maletero del Jeep, acusando el peso cuando subimos la escalera de piedra que separa nuestra entrada independiente del garaje.

Nuestro objetivo para hoy no es otro que seguir avanzando hacia el norte, donde mañana ya deberíamos comenzar el viaje “de verdad” con la visita al primero de los National Forest del viaje. El tramo de hoy nace en la población de Eugene y termina en Deming, cambiando el estado de Oregón por el de Washington, pasando muy cerca por el este de la ciudad de Seattle y quedándose a muy pocos kilómetros de la frontera con Canadá. Para añadir algo que no sea solo conducir y conducir a la etapa, y pese a que el “día de compras” queda reservado para fechas posteriores, nos pararemos unos instantes en el Seattle Premium Outlets que ya exprimimos hace dos años con la intención de visitar las pocas tiendas que no existen en el Outlet al que sí que dedicaremos un día completo.

Llevamos una hora de carretera cuando hacemos una primera parada para desayunar en el Starbucks camuflado dentro del supermercado Safeway de Salem. Un frappuccino, un café, una cookie y un bizcocho de plátano por 16 dólares en la primera de tantas visitas a la franquicia cafetera. Cuesta acostumbrarse al hecho de que en el estado de Oregón las “Sales Tax” -el equivalente al IVA español- sean del 0%. Sí, ese es el motivo por el que las compras de ropa de este año las haremos en este estado.

Cookie & Frappé, un clásico
Estados Unidos y sus pequeñas raciones

A estas horas y comprobando la previsión a corto y medio plazo en las zonas en las que nos quedaremos los próximos días, se nos abre una pequeña ventana de oportunidad. Parece que tanto el Mount Baker National Forest como el North Cascades National Park van a permanecer cubiertos de nubes y lluvia durante toda nuestra estancia, pero esta tarde la previsión es ligeramente mejor que para posteriores jornadas. Por ese motivo, podríamos obviar hoy la parada comercial y en su lugar hacer todo el recorrido en el menor tiempo posible para llegar allí con un par de horas de luz por delante que poder aprovechar. Sin embargo, la probabilidad de que al llegar allí esté lloviendo y la visibilidad sea mala sigue siendo muy alta, y encontrarnos esa situación sería muy duro tras más de seis horas al volante casi sin descanso. Por ese motivo decidimos resignarnos a que la meteorología no está de nuestra parte y dar casi por perdidos esos dos enclaves. Aprovechamos la gasolinera de Safeway -es una de las cadenas más económicas- para llenar el depósito a 2,99 dólares el galón pagando en efectivo para conseguir el menor precio posible, y nos volvemos a poner en marcha.

A las 9:30 cambiamos de estado tras superar un puente a la altura de Portland. Washington nos recibe con una incipiente lluvia que nos ratifica en nuestra decisión de no intentar nada cercano al senderismo durante el día de hoy. Se suceden algunas vallas publicitarias con mensajes del estilo “Jesús murió por nuestros pecados”, porque El Cuento de la Criada es posible.

Rumbo a Seattle
Buscando a Michael Scott
Oregon.close(); Washington.open();

A las 12:30 aparece en el horizonte el perfil de Seattle… y en la carretera su temido tráfico. Aunque sea sábado, parece que lo de saturar las vías de cuatro o más carriles es una tradición que los locales quieren mantener durante toda la semana. Circulando como mucho a 15 millas por hora -eso cuando no nos detenemos por completo-, a nuestra izquierda queda la silueta de la Space Needle y el CenturyLink Field en el que disputa sus partidos de la NFL el equipo de fútbol americano de los Seattle Seahawks.

Recuerdos en la distancia
Safeco Field, donde juegan a béisbol los Seattle Mariners

No es hasta las 13:40 cuando dejamos atrás al fin la peor parte del atasco. Y para celebrarlo, nos desviamos ligeramente de la ruta para aparcar frente a un Applebee’s. Ante tanta desgracia y pesimismo por el tiempo, pocas cosas mejores se nos ocurren para darnos una alegría que ir estrenando la temporada de una de nuestras franquicias favoritas de comida americana cada vez que cruzamos el océano. Para economizar nos decantamos por los menús del día, que sumados a la bebida subirán el precio hasta los 53 dólares tras añadir el típico 15% de propina para nuestro camarero de hoy, Stephen. En los platos principales, un entrecot con puré de patata y un pollo a la parrilla con especias y patata al horno que están a la altura de nuestras expectativas.

Mi nombre es Pato y seré vuestro camarero de hoy
Applebee's siempre cumple

Dejando Seattle ya tras nosotros y con mucho tiempo por delante para llegar a una casa en plena naturaleza en la que poco podremos hacer debido a la lluvia, nos paramos con más tiempo del esperado en el Seattle Premium Outlets de la cercana población de Everett. El plan original era solo visitar apenas dos o tres locales, pero finalmente damos una vuelta entera por el complejo. De todos modos, no compramos nada de las tiendas que también vayamos a encontrar en Oregón ya que allí podremos llevarnos lo mismo pero sin pagar alrededor de un 10% de “Sales Tax” fruto de sumar el impuesto de Washington con el del condado de Everett. Viniendo de España, esto de pagar más o menos impuestos en función de no solo el estado si no también el condado en el que te encuentres es algo a lo que cuesta acostumbrarse.

En resumen, aprovechamos la oferta de “segundo par al 50%” para llevarnos cada uno un par de zapatillas de Skechers, me llevo una camiseta de Abercrombie & Fitch y me gustaría llevarme cientos de motivos “frikis” de series y películas varias en el local de Hot Topic, pero me freno. El merchandising de Doctor Who con motivo de la primera “Female Doctor” ya empieza a moverse.

Skechers, primera parada
Indeciso
13th is coming!

Tras abandonar esa absorbente espiral de compras y continuar conduciendo hasta el norte, son las 18:00 cuando alcanzamos un nuevo hipermercado de la cadena Walmart, esta vez en la población de Mt. Vernon. Hasta ahora resulta algo decepcionante haberse cruzado solo un vehículo Tesla -los coches eléctricos de lujo de la empresa fundada por Elon Musk-, pero ya habrá tiempo por delante para encontrarnos muchos más.

Esta visita a Walmart es ya mucho más completa que la primera, gracias a que durante los próximos dos días contaremos como alojamiento con una pequeña cabaña con cocina en la que podemos preservar y preparar más alimentos. Recorrer los numerosos y descomunales pasillos de un Walmart siempre es una experiencia abrumadora, sin dejar nunca de sorprendernos por la variedad y cantidad de alimentos dudosamente saludables que los norteamericanos tienen al alcance de la mano. Nos gastamos 60 dólares en esta primera tanda de provisiones básicas.

Halloween, versión Walmart

El Jeep no ha llegado hasta aquí a cambio de nada, así que antes de alcanzar la zona de Deming hacemos un nuevo repostaje en una gasolinera de la cadena de supermercados Safeway. Nos quedan por delante 45 millas ya sin luz natural, con lluvia de intensidad variable y la temperatura exterior avanzando cada pocos minutos. Algunos carteles indican ya la distancia restante para alcanzar la ciudad canadiense de Vancouver, y otros señalan el desvío hacia una estación desde la que zarpan los ferries a la lejana Alaska. Otro año será.

Alcanzamos Deming o mejor dicho, una sucesión de oscuras carreteras de la que nacen los caminos de tierra que llegan a cada amplia parcela rural de sus vecinos. En un primer recorrido de la “calle” de principio a fin, somos incapaces de encontrar una señal que indique el número correcto de desvío que andamos buscando. Cuando volvemos a hacer el mismo recorrido en dirección contraria, vemos que iba a ser complicado ya que el número de nuestra anfitriona está clavado a un árbol de modo que solo puede verse circulando en este sentido.

Nos espera para recibirnos Kristina, una chica joven que nos cuenta que está estudiando y va a estar despierta hasta las 2. Antes nos da las instrucciones básicas para acceder a nuestra nueva casa, una pequeña cabaña apartada varios metros de su casa tan curiosa como coqueta. La planta baja la comparten una sala principal con sofá, mesa y cocina y un cuarto de baño con ducha y, lo más novedoso, un “inodoro seco” que funciona con compost. La primera experiencia con él es algo chocante, pero se puede sobrevivir a él. En la planta de arriba, accesible mediante una escalera de mano, tenemos una pequeña buhardilla con el espacio justo para la cama de matrimonio. Afortunadamente la calefacción funciona a las mil maravillas, y es que en el exterior la lluvia y la temperatura no hacen más que empeorar.

Este alojamiento no cuenta con conexión a Internet, y nunca nos hemos alegrado tanto de haber contratado la tarifa de datos de prepago de Vodafona para la que sí tenemos cobertura de sobras. Sin ella, estos dos próximos días se anticipaban muy, pero que muy largos.

Hacemos un repaso a la previsión del tiempo en todos los alrededores antes de ir a dormir. En el cercano Mount Baker que veníamos a visitar no hay nada que hacer. En Vancouver también va a llover, y de todos modos al no haber avisado en la empresa de alquiler de coche de que entraríamos en Canadá preferimos no cruzar la frontera. Seattle ya lo conocemos de hace poco tiempo, y acercarse a él implica más atascos. Por ahora echamos el ojo a un Parque Estatal cercano, en el que parece que las nubes no mostrarán toda su violencia hasta pasado el mediodía… pero eso también puede cambiar, visto lo visto. Son las 22:00 cuando apagamos la luz en la cómoda pero curiosa cama de nuestra buhardilla.