San Francisco, día 4. Japanese Tea Garden, Fort Point

16 de septiembre de 2011

Arranca nuestro último día en San Francisco. La próxima noche todavía dormiremos en el Columbus Motor Inn, pero será ya junto a las maletas y con el único objetivo de salir hacia el aeropuerto a la mañana siguiente.

Empezamos la jornada desayunando juntos en el ya habitual Starbucks junto a la estación de tranvía. Posteriormente, empezamos a usar por última vez nuestro abono de transporte para viajar sobre raíles hasta el cruce de Market con Powell, atravesando la línea de punta a punta.

Aquí hacemos un cambio de última hora sobre lo previsto que casi nos cuesta un disgusto. Pese a tener anotada la línea de autobús que nos puede llevar prácticamente de puerta a puerta, decidimos coger el metro para que no quede un solo tipo de transporte que no hayamos probado. Cogemos la línea de Judah en dirección al Golden Gate Park.

Ya desde el inicio vemos que no se trata de un metro convencional. Tras unas pocas paradas, sale a la superfície pero no para circular sobre vías ajenas a la carretera como puede ocurrir en ciudades como Barcelona o Nueva York, si no para mezclarse con el tráfico, como si de un tranvía más se tratara.

Lo poco habitual del transporte, unido a la confusión por lo que creemos que era que se detenía en más sitios que las paradas programadas, nos llevan a apearnos del vagón en lo que posteriormente deduciríamos que era la parada anterior a la nuestra.

El percance no tendría mayor importancia de no ser porque ese día nos movíamos contrareloj. Nos dirigimos al Japanese Tea Garden, un parque cuya entrada no es gratuita excepto los lunes, miércoles y viernes antes de las 10:00. Apretando el paso y avanzando a ritmos diferentes para que por lo menos la cabeza de carrera llegue a tiempo, alcanzamos la entrada con solo diez minutos de margen, a las 9:50.

Japanese Tea Garden es un pequeño recinto dentro del inmenso Golden Gate Park. Como su nombre da a entender, tiene la peculiaridad de emular los jardines japoneses con pequeños estanques y construcciones de estilo oriental. Es pequeño, agradable y acogedor, pero sus dimensiones tambien juegan en su contra por la poca afluencia de gente necesaria para dar la sensación de estar abarrotado. O por lo menos, para que constantemente turistas despistados se entrometan en las fotos ajenas.

Llevamos una media hora en el parque cuando L y yo, que no somos especialmente dado a lo oriental, empezamos a sentir la necesidad de cambiar de aires. No ocurre así con M y F que prefieren invertir un poco más de tiempo, así que llega el momento de volver a separarnos. Por nuestra parte tomamos, tras perder totalmente el norte intentando salir del Golden Gate Park y toparnos con un monumento a Cervantes, el bus de la línea 28 para llegar a Fort Point.

Fort Point es el mirador hacia el Golden Gate habilitado en su extremo sur, todavía en San Francisco. Llegamos hasta él con la esperanza de que en nuestro último día tengamos más suerte, pero no es el caso. Ahí sigue la persistente niebla impidiendo que el puente se vea en todo su esplendor. Nos hacemos varias fotos desde el extremo y avanzamos a pie por el puente durante varios cientos de metros, los suficientes para alcanzar la primera de las columnas, ver por el camino los teléfonos de la esperanza como medida contra los suicidas, y asomarnos al agua para verificar que lanzarse desde estas alturas no parece una buena idea.

Tal y como ocurrió ayer al abandonar Chinatown, cuando llega otro bus de la línea 28 que nos va a sacar de allí se bajan del vehículo M y F, que siguen nuestros pasos.

La línea 28, en sentido contrario, nos lleva hasta el cruce con la calle Chestnut, donde un montón de gente nos apeamos para recorrer apenas 5 metros y subirnos a su hermano de la línea 30, esperando en la siguiente esquina. Es éste el que nos dejará muy cerca de nuestro hotel, concretamente junto al ya "nuestro" Starbucks. Tras varios días meditándolo, L se decide a comprar uno de los termos con motivos de la franquicia que venden por 12 dólares. Ya en casa se juntaría con hasta tres termos por distintos motivos... y el de Starbucks es el mejor.

Tras una hora más de descanso en la habitación, enfilamos por enésima vez el camino hasta el puerto de Fisherman's Wharf. Entramos por el lado oeste, para obligarnos a pasear un poco más recorriendolo de extremo a extremo hasta llegar al destino donde saldaremos una cuenta pendiente: comer en el Hard Rock Café.

Ya en el Pier 39 y antes de entrar al local, subimos al Visitor Center de la primera planta para canjear un cupón que traíamos de casa y se había traspapelado. A cambio del cupón, nos entregan un libro de vales y ofertas para casi todos los comercios del muelle. La mayoría implican obsequios o rebaja en el precio para compras a partir de cierta cantidad, cosa que difícilmente vamos a realizar ya. Por ejemplo, en Hard Rock Café te regalan un menú infantil al pedir un plato principal, pero no llegaríamos a utilizarlo.

Entramos a través de la tienda de la franquicia al restaurante rockero y nos recibe Joe, un camarero afeminado que en plena velada anuncia a voz en grito el cumpleaños de uno de los comensales varias mesas más allá. El tal Joshua tiene una voz impresionante.

Nos damos un homenaje: un New York Strip para cada uno, exquisito filete muy hecho acompañado por puré de patatas y brócoli al vapor. Lo rematamos con una ensalada césar para compartir. Hemos acertado, somos carnívoros y un buen filete siempre es un acierto para nosotros. Mientras estamos a lo nuestro, pasan por nuestro lado platos descomunales que, de haberlos pedido, de ninguna manera hubiéramos conseguido vaciar.

Como siempre, llegamos a la hora de los postres sin estómago para pedir nada, así que pedimos la cuenta y ésta asciende a 67 dólares más propina. Resumiendo, pagamos 80 dólares. San Francisco es una ciudad cara y la franquicia Hard Rock no se caracteriza por ser barata, así que el precio no nos coge por sorpresa.

Nuestra primera intención es alargar todavía un poco más la tarde y coger el tranvía para regresar a Union Square, con la posibilidad de que allí ya hayamos digerido la comida y nos animemos con un postre. Sin embargo, en esta ocasión hay una cola kilométrica en nuestra parada de tranvía favorita y a los pocos minutos decidimos cambiar de planes y volver al hotel.

Nos reencontramos los 4 miembros en la habitación. Cuando cae la noche, hacemos un último esfuerzo de despedida y acordamos cenar en algún sitio de más categoría de los disponibles en el puerto. Nos decantamos por el Pier Market, en el cual nos entregar un zumbador que a los pocos minutos empieza a vibrar avisando de que ya tenemos una mesa disponible. Algunos comen más que otros, pero en resumen cae algun tazón de Clam Chowder, unas patatas con ajo, alguna ensalada césar... terminamos pagando 94 dólares más propina a repartir entre los 4, lo cual nos parece bastante ajustado.

Decidimos que nuestra última parada del largo viaje será en el local cercano al hotel, el International Sports Club. Lamentablemente, entre las 1000 bebidas posibles hoy no les queda mojito, así que L es la primera en retirarse de la escena. M y F siguen con su objetivo de probar el mayor número posible de marcas de bourbon, y hoy le llega el turno a Gentlemen's Club, que entra directamente en lo más alto de su clasificación. Yo apuesto sobre seguro y me pido un Baileys, para luego animarme con la oferta del día y rematarlo con un enorme Long Island Ice Tea.

M y F echan un par de partidas en algo parecido a un futbolín, y con esto terminan nuestros momentos nocturnos en San Francisco. Antes de terminar el día, ya hemos decidido cual es el plan para desplazarnos al aeropuerto. La idea inicial de pedir un taxi queda descartada por no tener garantías de que tengamos maletero suficiente para tanto equipaje, así que previamente hemos reservado en la recepción del hotel cuatro plazas para un "shuttle" (un autobús lanzadera) que nos recogerá a primera hora de la mañana a razón de 15 dólares por persona.

Las tarjetas de embarque, ya imprimidas en el mismo hotel pagando un excesivo dólar por página. Esto se acaba.