Woodbury Common Premium Outlet

28 de julio de 2008

Empieza el quinto y penúltimo día de nuestra aventura por Nueva York. Sin embargo, hoy dejaremos el protagonismo a un espacio muy concreto de Nueva Jersey, el estado vecino.

Es en Jersey donde se encuentra Woodbury Premium Common Outlet, un poblado comercial donde cada casa es una tienda de precios rebajados de alguna gran marca. Eso, sumado a que estamos en época de rebajas, y a que los impuestos en Nueva Jersey son inferiores a los de Nueva York (4% frente al 8%), lo convierten en una opción muy a tener en cuenta de cara a llenar las maletas con un buen puñado de compras que en España hubiesen costado una fortuna.

Para ir hasta Woodbury la manera más cómoda es usar la línea de autobús disponible para ello. Es una línea gestionada por Coach USA y tiene su salida en Port Authority, en la calle 34.

Llegamos, con un trolley mediano vacío a cuestas, a la estación de autobuses alrededor de las 8:30. Compramos los billetes de ida y vuelta (40 dólares por persona, que se amortizan enseguida cuando empiezas a comprar allí) y esperamos a la salida. El autobús emprende su marcha poco antes de las nueve menos cuarto, con una duración del trayecto de 1 hora aproximadamente.

La salida de Manhattan nos resulta familiar: es exactamente el mismo trayecto que hizo el taxista que nos sacó del aeropuerto. Así que volvemos a pasar por el túnel de Lincoln, y aparecemos en tierra de Nueva Jersey. Todavía es pronto y la bruma del calor no ha desaparecido, por lo que desde la carretera solo podemos intuir la silueta de los rascacielos de Manhattan.

Llegamos a Woodbury a un cuarto de hora de la apertura de las tiendas, tiempo que aprovechamos para dirigirnos a las oficinas de información. Allí, presentando tu billete del autobús, recibes un jugoso libreto con vales de descuento para el recinto. La mayoría son descuentos, bien porcentuales o bien de cantidades fijas, para compras a partir de un importe estipulado. Existen vales para la mayoría de los comercios del lugar.

Empezamos a pasear por Red Apple Court, la calle principal, esperando a que las tiendas comiencen a abrir. El poblado ficticio nos recuerda en parte a Stars Hollow, escenario principal de la serie de televisión Las Chicas Gilmore.

Dan las 10 justo cuando alcanzamos uno de nuestros objetivos principales: la tienda Levis/Dockers.

Empezamos a mirar las etiquetas de precios y no podemos evitar el asombro, pese a estar advertidos. Todos los pantalones vaqueros a precios alrededor de los 30 dólares. Eso significa llevarse unos Levis por unos 20 euros, en lugar de los 60 o más que cuestan en Europa.

Para colmo, cuando llegamos a las cajas con toda nuestra carga, usamos uno de los vales de descuento: 15% de descuento en el importe final. Entre los dos, nos dejamos unos 120 euros en género que en Europa hubiera pasado de los 300.

Junto a Levis encontramos la tienda de Sony, único comercio de electrónica en todo Woodbury. Damos un pequeño paseo por su interior sin demasiado interés, ya que la PSP ya estaba comprada desde el segundo día. Lo más destacable son las enormes pantallas LCD y Plasma por precios equiparables a un televisor plano "normal" en España.

Pasamos tambien por la tienda Reebok, pero nuestras compras deportivas tienen la mirada fija en las tiendas Adidas y Nike.

Cambiamos de calle y nos encontramos dentro de DKNY (Donna Karan) Jeans. Los precios, al tratarse de una marca de diseñador, ya son más altos que en Levis, pero siguen siendo ridículos para un europeo.

El resto, hasta la hora de comer, un ir y venir de tiendas en las que, en la mayoría, va cayendo alguna pieza de ropa: Ralph Lauren, Lacoste y Tommy Hilfiger (a la que volveríamos después en busca de más).

Llega el mediodía y obviamos el Food Court (un pequeño edificio en el centro del recinto con locales para comer), ya que teníamos decidido donde pararnos de antemano. En Applebee's, cerca de la entrada al comercio y del que habíamos visto fotografías mientras preparábamos el viaje.

Tras esperar 5 minutos a que nos dieran mesa, entramos al local. Tiene aspecto de restaurante familiar, algo más agradable que el Dallas BBQ. Nos atiende una camarera con la que empezamos a charlar, y le brillan los ojos cuando le decimos que venimos de España.

Pedimos unos nachos para empezar, un pollo con arroz para mí y un sandwich de pollo para L. Pero llegan los nachos, y lamentamos haber pedido los otros dos platos: el "para empezar" se traduce en una bandeja de nachos con todo tipo de guarnición, de la que podrían comer 4 personas y quedarse sin ganas de más.

Así pues, cuando llegan los dos platos principales apenas conseguimos comernos la mitad de cada uno, y nos damos por vencidos. Todo tiene tan buen aspecto como sabor, pero nuestro estómago no está acostumbrado a estas exageraciones.

Pedimos la cuenta y el atracón que no hemos podido terminar nos cuesta 45 dólares, unos 30 euros al cambio.

Con el estómago lleno, empezamos el segundo asalto consumista. La cantidad de locales disponibles es enorme, así que es muy recomendable planear el día antes qué sitios os interesan más para apurar el tiempo.

Más compras: bambas en Skechers, más bambas en Converse, decepción en la tienda Nike, que es muy similar a cualquier otra que hayamos visto y tampoco hay una oferta excesiva, y atracón en la tienda Adidas. Chaquetas, pantalones, bambas, de todo hay mucho donde elegir y a muy buen precio. Para colmo, presentamos el vale descuento del 15%, y la cajera nos ofrece otro descuento solo válido para ese día que es del 25%.

Dejamos a un lado la ropa y entramos en Perfumanía. Mi sueño de encontrar After Shave Gel de Carolina Herrera (tuve uno en su día y nunca volví a encontrarlo) se desvanece cuando la dependienta nos dice que no tienen. Le regalo a L. dos colonias: Calvin Klein One Summer y Live Jennifer Lopez. 60 dólares, unos 36 euros, por los dos frascos.

En una de las tiendas que hemos visitado, no recuerdo cuál, la cajera se queda mirando fijamente a la camiseta que L lleva puesta. En ella reza el lema "Buy me another drink, you are still ugly" (Cómprame otra bebida, todavía eres feo). La cajera esboza una sonrisa y le dice "It's funny" (es divertida). En días anteriores, otra camiseta con el mismo lema había conseguido que la gente casi se detuviera por la calle para leer detenidamente la frasecita. Nunca nos había pasado en España.

Rematamos el día reentrando en Tommy Hilfiger, ya que es donde más y mejor oferta de ropa "pseudoformal" hemos visto durante la visita. Yo hago algunas compras para mí y para regalar a mi padre, y L. se vuelve loca y se queda con todo lo que se había llevado a los probadores.

Llega la hora de cierre de las tiendas, y solo nos hemos quedado con ganas de encontrar unas buenas gafas de sol (absurda moda de gafas enormes que te hacen parecer una mosca...) y entrar en la tienda GAP, que se ha quedado lejos de nuestro itinerario. Cargamos el trolley lleno hasta arriba y una bolsa igualmente cargada en el autobús y volvemos a Manhattan.

El resumen consumista incluye:

  • Levis: un bolso, una cartera, cuatro camisetas, un top, tres tejanos, una gorra.
  • Skechers: un par de bambas.
  • Calvin Klein Woman: una camiseta.
  • Tommy Hilfiger: cuatro polos, una camiseta de invierno, dos jerseys, una camisa, unos calzoncillos.
  • Converse: tres pares de bambas.
  • Ralph Lauren: una camiseta.
  • DKNY Jeans: dos camisetas.
  • Perfumania: dos frascos de colonia.
  • Dockers: unos pantalones, una camisa.
  • Adidas: dos pares de bambas, una sudadera, dos pantalones, una chaqueta.
  • Nike: un pack de calcetines.

Y todo por 1000 dólares, unos 600 euros.

Parece que acertamos de lleno con el día y la hora: un Lunes laborable, cogiendo el autobús a las 8:30 de la mañana. En Woodbury había mucha gente comprando, pero ni por asomo la que podíamos llegar a esperar. Se caminaba con tranquilidad por sus calles y en rara ocasión había que hacer colas para entrar a los probadores o pasar por caja.

Llegamos al hotel con mucho que empaquetar, así que aprovechamos para vaciar las maletas y empezar a preparar el equipaje de vuelta. Al terminar damos una vuelta por las calles cercanas y nos vamos a la cama. Nuestra última noche en Nueva York.