Oscars 2013: Las nueve nominadas

Facebooktwittergoogle_plus

Un nuevo año, y una nueva entrega de los Premios de la Academia de Hollywood. Unos premios que este año traen bajo la candidatura a Mejor Película hasta 9 nominaciones las cuales, este año sí, he conseguido recorrer de principio a fin con la intención de vivir más intensamente la noche de la ceremonia.

He aquí mis siempre ignorantes opiniones sobre cada una de ellas, sin desvelar en ningún caso detalles reveladores de sus tramas. Deseos y predicciones los dejamos para una próxima ocasión.

Argo (Ben Affleck)

¿De qué va?

Basada en hechos reales, narra la estrategia encubierta de la CIA para sacar de Irán a seis funcionarios de la embajada estadounidense, los cuales consiguieron escapar en el último instante del asedio que ésta sufrió dando como resultado a 50 rehenes. Tony Mendez (Ben Affleck) coge las riendas de un plan que implica concebir una tapadera en forma de película de ciencia ficción (Argo), la cual proporciona un contexto por el cual los seis funcionarios (refugiados en la embajada canadiense) saldrían del país camuflados como equipo de producción que ha visitado Teherán en busca de localizaciones para su largometraje.

Lo mejor:

La historia que narra es de las que enganchan y te hacen permanecer en tensión ante la amenaza de ser descubiertos en cualquier momento. El plan de la CIA llega a tales niveles de surrealismo que en ocasiones se justifica poner en duda si nos están contando algo que ocurrió en la realidad. El elenco de intérpretes es bastante amplio y no tiene eslabones débiles.

Lo peor:

Aunque en esta ocasión yo creo que cumple mejor que nunca, todavía cuesta sacar a Ben Affleck del estereotipo de actor malo para películas malas que se forjó durante tantos años. En el otro extremo de las actuaciones está Alan Arkin, que para desgracia del espectador tiene un personaje tan potente como desaprovechado.

Lincoln (Steven Spielberg)

¿De qué va?

Abraham Lincoln (Daniel Day-Lewis), decimosexto presidente de los Estados Unidos de América, estrena su segundo mandato cuando la guerra civil entre Norte y Sur parece que podría llegar a su fin. Sin embargo, sus preocupaciones se centran en recabar apoyos para sacar adelante la decimotercera enmienda de la Constitución, cuyo objetivo es abolir la esclavitud.

Lo mejor:

Daniel Day-Lewis ya no actúa: reencarna. Y en esta ocasión lo que tenemos en pantalla no es a un actor disfrazado de Lincoln. Lo que tenemos es al puñetero Abraham Lincoln. Los gestos, las pausas, la cadencia de sus palabras, todo parece estudiado hasta el milímetro por el actor. Su altura y complexión delgada, ayudadas de unas buenas capas de vestuario y maquillaje, nos traen al presidente a escena.

Lo peor:

No encuentro palabras para reflejar la tremenda decepción que me he llevado con la película. Tratándose de Spielberg, esperaba contar con la garantía de que cumpliría unos mínimos en lo que a la acción se refiere… pero no. Simple y llanamente, la historia me parece horriblemente contada, con erráticas intervenciones de personajes secundarios que podrían haber sido fácilmente omitidos sin por ello perjudicar el conjunto de la obra. Solo Tommy Lee Jones parece justificar su presencia, mientras que otros actores como John Hawkes o Joseph Gordon-Levitt parecen incluirse solo para mejorar la imagen comercial de la película con un puñado de nombres respetables. La duración de la película está injustificada, basada en la repetición de los mismos patrones una y otra vez. Uno de esos patrones son las intervenciones categóricas de Lincoln, que pretenden recordar al genial Jed Bartlet de The West Wing (El Ala Oeste de la Casa Blanca), pero particularmente me recordaron más a las batallitas del abuelo Simpson.

Les Misérables (Los Miserables, Tom Hooper)

¿De qué va?

En la Francia de 1815, el convicto Jean Valjean (Hugh Jackman) queda en libertad condicional bajo la atenta vigilancia del carcelero Javert (Russell Crowe). Valjean no tardará en violar su condicional, que le llevaría sin remedio a un regreso a la delincuencia y en consecuencia a prisión, y esconderse bajo una nueva identidad que sin quererlo le llevará a ejercer de figura paternal de la joven Cosette (Amanda Seyfried). La historia de Jean y Cosette se cruzará con pasajes de una nueva revolución que se prepara en el corazón de Francia. Se trata de una película íntegramente musical (sin apenas diálogos que no vengan acompañados de música), basada en un aclamado musical que a su vez es una obra derivada de una novela de Victor Hugo.

Lo mejor:

Llegará el día en el que, al consultar el diccionario, la primera acepción para la palabra “artista” sea Hugh Jackman. Interpreta, canta, baila, presenta… y todo a un altísimo nivel. Probablemente si le plantan un cuadro delante pintaría algo digno de un museo. Y para colmo, su presencia física queda fuera de toda duda. Por si no había quedado claro, me gustaría ser él. Pero su espectacular interpretación no eclipsa en absoluto al resto del elenco que cumple con creces, y me gustaría aquí hacer una mención especial a Sasha Baron Cohen y Helena Bonham Carter. Ninguno de los dos son especialmente santo de mi devoción, pero aquí asumen a la perfección el único contrapunto cómico de la cinta. Y, tratándose de un musical de 150 minutos con un alto contenido dramático, no es decir poco.

Aunque lamentablemente no sea una constante, algunos de los capítulos tienen una épica que no hace más que crecer y crecer en el recuerdo, ayudado por escuchar varias veces los fragmentos musicales días después de haber acudido al cine. Cabría esperar que por su naturaleza larga e íntegramente cantada podría hacerse pesada, pero no. La música está tan bien integrada en la acción que uno no tarda en olvidar que los personajes están cantando en lugar de hablar, y las dos elipsis que avanzan varios años en la historia ayudan a que ésta no se quede estancada.

Lo peor:

Si bien, como he dicho, todas las actuaciones alcanzan un muy alto nivel, el claro perjudicado de dicha situación es Russell Crowe. En absoluto suspende con su malvado Javert, pero sus dotes como cantante no pueden equipararse al resto. Lo cual implica que salga perdiendo de todos y cada uno de los enfrentamientos interpretativos que tiene con el enorme Jackman.

Anne Hathaway por otra parte, aprovecha al máximo todas y cada una de sus apariciones, si bien parece que el uso que se ha dado al personaje de Fantine para promocionar la película es algo desproporcionado respecto al peso que dicho rol tiene comparado con el de otros papeles. Claramente se ha visto beneficiada de protagonizar I Dreamed a Dream, una de las más populares (si no la que más) canciones de la obra.

No soy ningún entendido del musical en el que está basada la cinta, no obstante varios compañeros que si lo conocen me verifican que más que una versión es prácticamente un calco de la versión para las tablas del teatro. Eso puede pesar a la hora de alzarse con premios, ya que se podría abrir el debate de que se está recompensando a la obra derivada por aspectos cuyo mérito recae completamente en el material original.

Django Unchained (Django Desencadenado, Quentin Tarantino)

¿De qué va?

A mediados del siglo XIX, el alemán Dr. King Schultz (Christoph Waltz) recorre los Estados Unidos ganándose la vida como cazarecompensas. Para su próximo objetivo compra los servicios de Django (Jamie Foxx), un esclavo que fue separado de su esposa Broomhilda (Kerry Washington) por sus anteriores dueños. Schultz, contrario a la esclavitud, no solo otorga la libertad a Django si no que acepta acompañarle en una alocada misión para encontrar y rescatar a su esposa, ahora en manos del temible Carvin Candle (Leonardo DiCaprio).

Lo mejor:

Como prácticamente todo lo que hace su director, lo que hace grande a la producción es el trabajo de sus actores. Y entre ellos destaca el afable a la vez que temible dentista alemán interpretado por Waltz, que vuelve a repetir la fórmula (quizás de forma demasiado descarada) que ya le valió un Oscar en su anterior trabajo con Tarantino. Los secundarios complementan a la perfección, teniendo en Don Johnson un buen aperitivo y guardando el plato fuerte para Leonardo DiCaprio quien, una vez más, intenta dar lecciones de como reconducir una carrera que parecía condenada a la de guaperas ídolo de las mujeres. Samuel L. Jackson lo borda, pero su personaje parece tan hecho a su medida que el mérito podría considerarse relativo.

Al igual que hizo en su trabajo anterior con el nazismo, Tarantino se mofa a veces de un modo sutil pero normalmente con todo el descaro posible de la celebrada esclavitud en el sur de los Estados Unidos. Y lo hace a través de situaciones absurdas, surrealistas y previsiblemente violentas pero a la vez muy divertidas, gracias en mayor medida a los diálogos que las acompañan.

Lo peor:

Jamie Foxx encarna a un curioso Django, pero lo hace a través de hacer de la falta de emociones o registros parte integrante del personaje. Rodeado como está de otros papeles mucho más atractivos, hace que resulte una lástima que el protagonista no esté a la altura. De hecho, si recortáramos los 160 minutos a solo los primeros 120, creo que no cabría dudas en que Christoph Waltz es el verdadero protagonista.

El resto de peros son los que sin remedio acompañan a todo lo que hace Tarantino: una historia muy bien estructurada pero en esencia ofensivamente simple. Que sí, que es un particular homenaje a los spaghetti western y como tal no se le debe pedir más trasfondo que el de aquello que homenajea, pero cuesta poder tomársela en serio en el marco que suponen unos premios como los Oscar de Hollywood.

Silver Linings Playbook (El Lado Bueno de las Cosas, David O. Russell)

¿De qué va?

Pat Solitano (Bradley Cooper) acaba de salir de un manicomio 8 meses después de emerger en él un desorden bipolar desencadenado por un dramático descubrimiento. Lejos de parecer recuperado, su camino se cruza con el de Tiffany Maxwell (Jennifer Lawrence), una chica con su propia historia a las espaldas y un estado mental que nada tiene que envidiar al de Solitano. Empiezan a mantener una relación de amistad con momentos de odio, pero que perdura gracias a la locura que les une. Se trata de una de las sorpresas de la temporada tras haber cosechado un buen historial de premios en lo que se conoce como “Camino hacia los Oscar”.

Lo mejor:

Se agradecen propuestas de “comedia dramático/romántica” que se escapen de los patrones habituales, en este caso beneficiándose de una pareja protagonista bastante atípica. Bradley Cooper sigue en su empeño de irse ganando poco a poco el respeto como actor tras irrumpir con papeles más bien ligeros. Sin embargo, en el duelo interpretativo sale ganando Jennifer Lawrence, la cual no debería sorprender tanto que sea capaz de encarnar papeles más oscuros sabiendo que su carta de presentación fue el papel protagonista de la cruda “Winter’s Bone“.

Lo peor:

Pese a que la propuesta sea agradecida, se queda a medio camino de todo. La película empieza muy prometedora, pero parece estar preparando al espectador para un giro radical que sin embargo nunca llega. Yo me pasé la primera hora y media convencido de cual iba a ser esa filigrana en el guión y no es que no acertara… es que no existía tal filigrana. Esta falta de culminación provoca que en mi caso quede muy por debajo de otras propuestas originales de historia chico-conoce-a-chica como son los casos de 500 days of summer (500 días juntos) o Ruby Sparks.

Entre los secundarios solo asoma la cabeza Robert De Niro, aunque extraña tanto reconocimiento (nominaciones incluidas) para un papel que tampoco quedará para la posteridad en el global de su carrera. El resto del reparto pasa sin pena ni gloria, algo especialmente palpable en Chris Tucker, que debería dar un contrapunto de comedia pura y dura y sin embargo… no.

Amour (Amor, Michael Haneke)

¿De qué va?

Georges (Jean-Louis Trintignant) y Anne (Emmanuelle Riva) forman un anciano matrimonio francés de París. El devenir de la edad provoca un cambio en sus vidas que condicionará el resto de ellas para siempre, poniendo a prueba las promesas que se realizan antes de siquiera imaginar lo duro que sería mantenerlas.

Lo mejor:

Me resulta complicado opinar sobre esta película. Desde luego tiene una factura impecable, con una narración pausada pero agradable y que casa a la perfección con el tema que trata. Se agradece que no utilice recursos que exageren el carácter sensible de la historia. La corriente general es alabar el trabajo de Emmanuele Riva (nominada, de hecho, al Oscar a mejor actriz protagonista), pero personalmente me inclino más por el papelón de Trintignant, en mi opinión mucho más complicado de ejecutar.

Lo peor:

Soy más de la opinión de utilizar el cine como evasión, no siendo especialmente amigo ni del cine reivindicativo ni del, como es el caso, cine costumbrista. Considero que el mundo real ya apesta lo suficiente como para seguir recreándose en ello viendo obras de ficción. Esta es una de las películas que justifican mis maratones pre-Oscar ya que, de no ser por su nominación, probablemente jamás me hubiera decantado por dedicarle dos horas de mi vida. Probablemente el resultado es el que sus creadores deseaban, pero un poco más de exteriores o mayor presencia de secundarios no le hubiera hecho daño.

Zero Dark Thirty (La Noche Más Oscura, Kathryn Bigelow)

¿De qué va?

El 11 de septiembre de 2001 la caída de las Torres Gemelas en Nueva York marcó el inicio de una etapa de la historia que, para según quien, podría considerarse cerrada el 2 de mayo de 2011. Ese fue el día en el que Osama Bin Laden fue abatido en Pakistán tras años de búsqueda por la inteligencia estadounidense. Zero Dark Thirty cuenta el devenir de dicha operación que tuvo lugar durante años, y lo hace desde el punto de vista de Maya (Jessica Chastain), una agente de la CIA cuya actividad profesional se ha basado casi de manera excepcional en la búsqueda del principal responsable del atentado del 11-S.

Lo mejor:

Es una película que parte con la difícil premisa de tratar un tema muy de actualidad y querer hacerlo desde un prisma lo más periodístico/documental posible, es decir, sin añadir recursos ni elementos de ficción que ayuden a añadir dramatismo a la historia. Y sale bastante bien parada, ya que si bien la primera hora resulta algo más falta de ritmo y con amagos de perder el hilo, cuando la historia alcanza las primeras sospechas de cual es el paradero de OBL consigue encontrar la velocidad adecuada y mantener al espectador en vilo, algo irónico sabiendo ya el desenlace de la operación.

Por lo tanto, hay que valorarla desde la perspectiva de haber sabido narrar una historia real sin edulcorantes y conseguir que funcione en un largometraje. De hecho, me parece una interesante reflexión que de las 9 nominadas de este año, algunas de las historias más atractivas hayan sido las más fieles a hechos reales. La libertad de un guionista que escribe una historia inédita no ha sido capaz de igualar la capacidad de creación de historias de la vida real.

Lo peor:

No creo que sea una película que sobresalga ni en el apartado técnico ni en el interpretativo. Los actores resultan convincentes y comedidos de acorde al carácter de la cinta, pero precisamente por eso ninguno consigue destacar especialmente ni conseguir más notoriedad que la historia que se está contando. Hecho también aplicable a Jessica Chastain, que por respetar ese mismo principio de dar veracidad a la historia está muy limitada en cuanto a dotar de mayor fuerza al personaje de Maya. Cualquier recuerdo a la en todos sentidos desmesurada Carrie Mathison, la agente de la CIA interpretada por Claire Danes en la serie televisiva “Homeland“, es pura coincidencia.

La dirección por otro lado resulta, durante los capítulos que componen los dos primeros tercios de la película, carente de aportación personal de la directora, como si se hubiera limitado a seguir un manual. No es hasta que llega el tramo final cuando Bigelow puede hacerse valer un poco más gracias a una secuencia de incursión y captura que, sin exhibir en exceso, no pierde detalle de todo lo que hay que contar.

Beasts of the Southern Wild (Bestias del Sur Salvaje, Behn Zeitlin)

¿De qué va?

La vida en el “bathtub”, una comunidad marginal aislada del mundo más civilizado y permanentemente amenazada por la sombra de la inundación, no es fácil. Tampoco lo es para Hushpuppy (Quvenzhané Wallis), una niña que aprende de su padre Wink (Dwight Henry) lecciones sobre cómo sobrevivir cuando él ya no pueda protegerla. Todo ello pese al carácter más bien esquivo y de amabilidad intermitente de éste.

Lo mejor:

Todo el peso de la película recae en la pequeña Hushpuppy, cuyo trabajo le ha merecido ser con solo 9 años la nominada más joven de la historia al Oscar a Mejor Actriz. Y realmente su interpretación es buena, pese a que no ha conseguido conmoverme por motivos que expongo en el apartado de contras.

La música también destaca, quizás con mayor peso en el tercio introductorio de la historia, dándole el acompañamiento perfecto a ese viaje guiado que Hushpuppy nos hace por su hogar y al reflejo de cómo es el día a día en un lugar así.

Lo peor:

Desde que la categoría de Mejor Película se amplió a 9 o 10 candidaturas, todos los años se cuela entre las elegidas una producción humilde, alternativa… o en términos más despectivos, claramente gafapasta. Beasts of the Southern Wild es el ejemplo de este año y, al contrario de lo que me sucedió hace unas ediciones con Winter’s Bone, a mí no me ha convencido.

Reconozco que las películas protagonizadas por menores provocan en mí el efecto contrario (muy buena tiene que ser la película para que me atrape), pero me arriesgaría a decir que el global del público y la crítica que la ha visto, se ha dejado manipular demasiado fácilmente por el hecho de que la historia esté contada desde los ojos de una figura inocente como la de Hushpuppy.

Porque se trata de una película cruda que pretende reflejar una realidad molesta. Y sin embargo, lo hace a través de recursos más propios de cuentos infantiles, como esa metáfora que se intercala con la narración principal y que me resulta a todas luces absurda. Tampoco ayuda el guión, que pone en boca de una pequeña frases categóricas más propias de un poeta ecologista. Sí, ya sé -y defiendo- que el cine no tiene la necesidad de ser excesivamente creíble, pero en éste caso se pretende emocionar y concienciar al espectador y ahí sí que debemos exigirle un poco de verosimilitud. Y yo, según qué discursos contados por una niña que vive en la miseria y jamás ha salido de los escasos kilómetros cuadrados de su comunidad, no me los trago.

Life of Pi (La Vida de Pi, Ang Lee)

¿De qué va?

Piscine Molitor Patel (Irrfan Khan, Suraj Sharma) es un hindú residente en Canadá que esconde una asombrosa historia de supervivencia. La visita que recibe de un novelista convencido por un amigo de la familia le dará la excusa para contarla.

Lo mejor:

Esta película ha sido una de las sorpresas más agradables que me he llevado durante el proceso de preparación para los Oscar. Su campaña de promoción la presentaba como un viaje espiritual de dudoso gancho para una historia audiovisual de 2 horas, y en su lugar me he encontrado con una historia de aventuras con todos los elementos necesarios: una buena presentación, un punto de inflexión en el que el relato cobra tintes épicos, y el atractivo suficiente para que el espectador quiera conocer el desenlace. Desenlace que llega justo a tiempo, cuando parece que el relato ya estaba agotado y no había más jugo que sacarle. De remate, y sin desvelar más detalles, el broche final aporta un mensaje muy personal del director el cual, sin coincidir plenamente con él, considero mucho más acertado de lo que se dejaba entrever en las dos horas de cinta anteriores.

En el apartado técnico y dejando de lado el 3D (que me reservo para los aspectos negativos), la creación de animales por ordenador es sublime. El tigre de bengala goza de una expresividad que hace de él un personaje más, recordando por momentos al fenómeno de la pelota Wilson que acompañaba a Tom Hanks en Cast Away (Náufrago, Robert Zemeckis).

Lo peor:

No soy nada amigo de la irrupción del 3D en el cine. Creo que se usa excesivamente como fin y no como medio, llegando al extremo de películas cuyo prácticamente único argumento a favor es el uso de dicha técnica. Yo al cine voy a que me cuenten historias interesantes, no a que me hagan demostraciones técnicas. Y aunque finalmente Life of Pi no ha llegado a ese extremo, sí es verdad que reserva muchos momentos para el lucimiento de dicha innovación. Momentos que resultan tan impactantes como efímeros, ya que en el recuerdo lo que quedará es el contenido, no la forma.

Facebooktwittergoogle_plus

Un pensamiento en “Oscars 2013: Las nueve nominadas”

  1. Totalmente de acuerdo en Los Miserables (aunque a mí sí me gustó Crowe, con lo que le odio), en Zero y en Amour (no me vuelvo a acercar a la peli ni con un palo, y eso que me parece una muy muy buena película, claustrofóbica a más no poder). No tan de acuerdo en Lincoln, que aun siendo lenta, no se me hizo en absoluto pesada… y totalmente en desacuerdo con Bestias, como ya sabes :P Yo creo que al igual que a mí el hecho de que haya una niña me tira, a tí te repele :P Evidentemente, la peli es un cuento contado desde los ojos de la niña, esa es la gracia… para denunciar las condiciones post-Katrina tienes Threme. Y claro que los niños no hablan así… pero ni en esta peli ni en ninguna! Tampoco me creo que los torturadores de Iraq sean tan estupendos como el tío de Zero Dark, ni me creo que en la Francia de 1800 la gente cantara XD Quiero decir, puedes pensar que la peli es un coñazo, que la niña es repelente o que la historia tal y como está contada, no te interesa, pero el argumento de que los niños no hablan así no me convence :P

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *