Temiendo la “piulada”

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Twitter hablará en catalán

Ha sido noticia durante la pasada semana: Twitter, tras varios meses recibiendo peticiones para ello, ha habilitado el catalán como uno de los idiomas a los que traducir su plataforma.

El proceso de adaptación al nuevo idioma difiere del clásico sistema de un equipo de lingüistas encargados de la traducción. En su lugar, se habilita un portal colaborativo en el que cualquiera participa accediendo al glosario original y proponiendo la que considera que es la traducción más adecuada para cada término. Más allá de éste punto de partida, no conozco el mecanismo exacto. Supongo que se trata de algún sistema pseudo-democrático en el que para cada palabra, la propuesta que mayor aceptación reciba pasará a ser la traducción oficial.

No tardó en aparecer un motivo de discordia que ya se vaticinaba en la red catalana antes de que se abriera el proceso oficial de traducción. Entre el buen puñado de palabras que Twitter ha conseguido difundir y a las que ha dado un significado propio (“follower”, “reply”, etc.), una de ellas representa la piedra angular de todo el sistema: el “tweet”. La unidad mínima en la que un usuario lanza al mundo un nuevo mensaje de 140 carácteres o menos. Cualquier persona no angloparlante con un mínimo conocimiento de la red conoce el significado de “tweet”, y a lo que menos le recuerda es a su significado en un universo “antes de Twitter”, que sería el equivalente al español “piar”.

Pero entonces llega esa polémica costumbre que tienen los más radicales de un idioma de querer traducirlo todo, y aparece como una opción muy a tener en cuenta traducir “tweet” por “piulada”, tomando el significado terrenal de la palabra y realizando la traducción desde ese punto.

Vaya por delante que no soy ningún experto lingüista ni estoy constantemente preocupado por los orígenes etimológicos de las palabras, pero en mi opinión me parece un error. Ya no solo el término con el que se pretende reemplazar, si no el propio hecho de querer tener una versión localizada de la palabra “tweet”.

Twitter ha alcanzado la categoría de fenómeno social hasta el punto de ser una herramienta universal que forma parte del día a día de todo el mundo civilizado. Al hacerlo, ha conseguido introducir nuevas palabras en los lenguajes locales, sin necesidad de buscar una traducción para ellos. Desde el primer momento en el que un usuario accede a la red sabe lo que es un “tweet”. Puede conocer o no el origen y los motivos de porqué un “tweet” se llama “tweet”, pero es irrelevante para su papel en la red. Al igual que otras palabras acuñadas o adoptadas por la red, se trata de un anglicismo que ya ha sido aceptado aunque no de forma oficial. Tweet ya forma parte del catalán.

No puedo evitar que este caso me recuerde al de las “cookies” de un navegador web, esos pequeños archivos que se almacenan en tu ordenador para mantener datos y sesiones de una navegación anterior. La primera vez que accedí a un navegador web traducido al catalán y éste me solicitó permiso para almacenar “galetes”, no pude hacer más que reír. Y creo que el tiempo me ha dado la razón: sinceramente, ¿alguien llama a las “cookies” del navegador galletas?

Traducirlo me parece un ejercicio de querer “traducir de más” y que solo conseguirá añadir un poco de confusión al uso de la herramienta. Porque parece lógico esperar que si entras en “Twitter” sea para leer y enviar “tweets”. Pero si queremos que el cibernauta catalán envíe y reciba “piulades”… ¿quizás deberíamos registrar el dominio “piulador.cat”? Ahí dejo la idea, quizás alguien la recoja y en unos meses se esté forrando a mi costa.

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