Oscars 2011: Las diez nominadas

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No soy crítico ni estudioso del cine. Sin embargo, me encanta aislarme durante dos horas para concentrarme en la historia que me estén contando. No es eso lo que refleja mi reciente historial como espectador, en el que la nueva edad de oro de las series de televisión ha desplazado las películas a solo ocasiones especiales.

La coincidencia de los inminentes Oscar de Hollywood y una pequeña tregua entre semestres de estudio me ha permitido retomar viejas costumbres. El objetivo: llegar a la ceremonia de los Oscar (último domingo de febrero) con los deberes bien hechos. Hace apenas diez días, tenía en mi haber tan solo tres de las cintas nominadas (Origen, La Red Social y Toy Story 3), así que el tiempo apremiaba si quería completar la maratón, preferiblemente en versión original -qué sentido tiene juzgar a los actores si te pierdes la mitad de la interpretación-. Subtitulada, eso sí, mi nivel alcanza su límite en ver cine con subtítulos en inglés.

Tras conseguir mi objetivo de saborear las diez nominadas, allá van unas breves líneas sobre lo que me han parecido, manteniendo ese punto de vista alejado de la técnica. Solo un espectador ignorante que busca disfrutar del cine.

Origen (Inception)

Han pasado meses desde que la disfruté, y todavía tengo la asignatura pendiente de saborearla en la comodidad de casa. Me gusta Christopher Nolan, me gusta Joseph Gordon-Levitt y me gusta la ciencia ficción, más aún cuando no necesita de escenarios futuristas para contar una buena historia. Sabiendo todo lo anterior, me es imposible valorarla en términos objetivos. Se le han encontrado varias trampas de guión, pero se las consiento en beneficio de la historia. DiCaprio sigue pareciéndome un actor a admirar por atreverse con papeles más variados y no limitarse a una carrera fácil de cara bonita y papeles planos.

Toy Story 3

El cine de animación, y más concretamente el de Pixar, va dando pequeños pasos hacia un claro destino: conseguir una cinta plenamente adulta, sin enfoque ninguno al público infantil. En Up, su anterior trabajo, dichas intenciones se limitaron a los primeros 20 minutos -para mí la película termina cuando aparecen el pájaro y el perro-, y en este caso se aprovecha una franquicia que ya tenía el éxito asegurado para dar un paso más allá y conseguir que empaticemos con juguetes renderizados, jugando con los posibles desenlaces de su aventura final. Toy Story 3 solo flaquea en un par de fragmentos, pero a cambio ofrece unos últimos minutos que para ellas quisieran muchas películas de acción real.

La Red Social (The Social Network)

Dejémoslo claro desde un principio: soy informático, por lo que me interesa en gran medida acercarme un poco más a las raíces de El Fenómeno de Internet en los últimos años, con mayúsculas. Por otra parte, defenderé ante cualquiera todas y cada una de las temporadas de El Ala Oeste de la Casa Blanca, la temporada única de Studio 60, y cualquier otro trabajo que Aaron Sorkin escriba en el futuro. Por eso, me es imposible guardar mal recuerdo de La Red Social. Los diálogos frenéticos y mordaces estuvieron a la altura, y solo quedé desencantado con el hecho de que no toda la película los incluye, dejando sitio a algunos momentos de más pausa y un claro bajón en el ritmo de la narración.

Cisne Negro (Black Swan)

Turno para polemizar. Cisne Negro, a tenor de lo que la red parece haber decidido, es la gran película del año, esa que todos los estudiosos del cine venderán como la triunfadora moral de entre las nominadas pase lo que pase. Y para ello utilizarán términos como “dirección exquisita”, “narración compleja”, o cualquier otro concepto de rebuscada definición que sea complicado rebatir. A mi me pareció buena, sin más. La historia -sin entrar en revelaciones- no es nueva, diferenciándose de muchas otras solo en el escenario del ballet. Sin embargo, es lógico que Natalie Portman haya recibido debido conocimiento por su papel, ya que carga con todo el peso de la película. Aunque sus formas sean las que ya hemos visto -y no valoradas entonces- en otros tantos papeles.

127 Horas (127 Hours)

Una película que ha sido reducida a comentarios acerca de solo 5 de los 90 minutos que dura su metraje, gracias a una premisa conocida antes de entrar a la sala, morbosa e impactante a partes iguales: el protagonista se corta un brazo para evitar una muerte segura en una profunda grieta. Sin embargo, la cinta es muchas más cosas, como otra exhibición -y ya van unas cuantas- de ritmo, música y estética de video musical por parte de Danny Boyle, o una interpretación inesperadamente buena de James Franco, otrora amigo y villano de Tobey Maguire en Spiderman.

Winter’s Bone

En alguna parte, leí que si algo se le podía agradecer a la ampliación de 5 a 10 nominaciones a mejor película en los Oscar, es la oportunidad de descubrir cintas que en otras circunstancias no hubieran contado con suficiente apoyo como para darse a conocer. Winter’s Bone es un buen ejemplo: es una película que no entra por los ojos, cuyo argumento no consigue convencer a alguien para que le de una oportunidad y, sin embargo, su visionado no es tiempo perdido. Hay que saber a que atenerse: el ritmo es lento, los diálogos son parcos en palabras y ricos en gestos. Varias películas como ésta serían duras de digerir, pero es un estilo que en algunos momentos se agradece. Mis puntos favoritos, la ambientación -desoladora, y lamentablemente muy realista- y los dos papeles con más presencia, tanto el de la protagonista como el de su tío.

El Discurso del Rey (The King’s Speech)

Mi pequeña gran decepción de la maratón. Presentándose como película británica de diálogos mordaces tenía todas las de ganar, y sin embargo le falta algo. La historia parece estancarse en algunos puntos, como si quisiera dilatarse más de lo necesario en fases que no lo requieren. El papel de Colin Firth es destacable, claro que el personaje es un pequeño regalo para cualquier actor con un mínimo de talento. Igualmente agradecido es el rol de Geoffrey Rush, superando a mi gusto incluso el del protagonista.

Valor de Ley (True Grit)

Una agradable sorpresa. No soy muy dado al cine ambientado en el oeste y, sin embargo, mis dos últimas incursiones –El tren de las 3:10 y ésta- me han dejado muy buen sabor de boca. Una historia sencilla sobre la búsqueda de un fugitivo, pero bien amenizada gracias a dos personajes –la niña y Jeff Bridges– no todo lo bien acompañados que podrían estar por un Matt Damon que solo brilla en los choques dialécticos con Bridges. Solo una decisión de marketing explica que Steinfeld opte al Oscar de actriz secundaria y no al de protagonista, que es su verdadero rol. Es de suponer que Jeff Bridges resulta mucho más tentador cuando se proponen candidaturas.

Los Chicos Están Bien (The Kids Are Allright)

De no ser por lo poco habitual del marco familiar -una pareja de lesbianas-, el argumento de la película pasaría totalmente desapercibido, ya que no es más que el clásico culebrón de introducir un elemento explosivo en un entorno hasta ese momento estable. Unos primeros 20 minutos muy prometedores -buena música, escenas políticamente incorrectas, buena presentación de personajes- quedan desmerecidos cuando la película baja en intensidad y en capacidad de sorprender. Al final, todo queda en una buena oportunidad desperdiciada en la que solo Annette Bening mantiene el nivel con su antipático personaje.

The Fighter

Si con Valor de Ley me llevé una agradable sorpresa, con The Fighter ésta ha sido todavía mayor. Porque no me gusta el boxeo, ni me resulta atractivo el mundo que lo rodea, y, sin embargo, la película me ha mantenido enganchado desde el primer minuto. Está conducida con un hilo más o menos convencional, pero los intérpretes y sus personajes le dan un plus que la hace brillante. Amy Adams ha dado un salto de calidad enorme en comparación con aquella enfermera mojigata de Atrápame Si Puedes, y Mark Wahlberg juega perfectamente esa carta de la falsa fragilidad. Pero ambos quedan en un segundo plano, porque lo de Christian Bale es inconmensurable. No hay adjetivos que definan el trabajo camaleónico que realiza Bale en cada papel.

Prepararse un maratón de nominadas es una experiencia que aconsejo a todo aquel que tenga oportunidad de hacerlo y le guste el cine más allá de ir a una sala cada dos meses. Espero que este empujón inicial me ayude a, como mínimo, retomar la afición con más frecuencia, descubriendo tanto estrenos como viejas glorias que todavía tengo pendientes.

Tengo que meditar un poco y ver algunas de las películas de las categorías de interpretación para conocer mis favoritas de cara a la ceremonia del próximo domingo. Evento que, por otra parte, disfrutaré en riguroso diferido, ya que ni los medios -¿alguien que tenga Canal Plus en la sala?- ni el horario es el mejor posible.

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